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Comunidades amigables con la demencia serán claves para enfrentar esta condición

Psicólogo Graham Stokes, dir. global de Demencia de la compañía británica de salud Bupa

Comunidades amigables con la demencia serán claves para enfrentar esta condición

Experto propone considerar el deterioro cognitivo como una discapacidad más y crear sociedades inclusivas con los pacientes y sus cuidadores para mejorar su calidad de vida y reducir los costos de atención.

Artículo publicado por El Mercurio, Lunes 6 de Junio de 2016

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"Si les preguntas a personas que acaban de ser diagnosticadas con demencia cómo hacer más llevadera su vida, no te van a decir 'quiero más doctores, más enfermeras o más hospitales'. Lo que te dicen es 'quiero que me respeten, me valoren y me apoyen. Quiero oportunidades'".

Graham Stokes ha escuchado a centenares de personas con demencia, a sus familiares y cuidadores. Psicólogo, profesor universitario y ex consultor en salud mental del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, hoy es director global de Demencia de la compañía británica de salud Bupa, presente en Chile y otros 190 países.

En entrevista con "El Mercurio", Stokes confiesa que hasta hace cuatro años era él quien pensaba que la prioridad era invertir en más hospitales y médicos para abordar una condición que actualmente afecta a 47,5 millones de personas en el mundo, 200 mil de ellas en Chile.

Hacia 2050 ambas cifras se habrán triplicado, haciendo casi imposible que los países financien los cuidados de estos pacientes con modelos de atención ideados hace 30 años.

"Aquí hay una oportunidad de hacer las cosas distinto, especialmente para países con pocos recursos", sostiene Stokes.

Esa oportunidad pasa por un cambio de mirada, que involucra ver la demencia "como una discapacidad intelectual causada por una enfermedad del cerebro", indica. "Eso significa que, como con cualquier otra discapacidad, necesitamos sociedades inclusivas y amigables con la demencia". 

Los beneficios los recibirán quienes viven con la enfermedad, sus cuidadores y el sistema completo. "Si les das a las personas afectadas por demencia ambientes apoyadores, si informas a la población acerca de lo que es la demencia para que puedan apoyar a quienes se olvidan o se confunden, si un vecino está preparado para apoyar a otro que tiene un familiar con demencia, empiezas a reducir las vulnerabilidades, previenes crisis y negligencias y reduces accidentes". Como resultado, agrega, se reducen las hospitalizaciones, se pospone el momento en que la persona tenga que ir a una residencia y, sobre todo, se mejora su calidad de vida y la de su familia y entorno, lo que es fundamental, considerando que tras el diagnóstico de demencia una persona vive, en promedio, 10 años más.

Una de las nuevas estrategias de atención que se están implementando en países desarrollados son aldeas diseñadas especialmente para personas con demencia. Se trata de pequeñas villas donde los residentes viven en casas agrupados según sus características personales y bajo cuidado y supervisión especializada de personal que no viste con uniforme o delantal, sino como cualquier vecino o familiar. Los residentes participan en las actividades domésticas y sociales, y circulan libremente y en forma segura por el almacén, la peluquería, el café, la sala de cine o la plaza del "pueblo".

La comunidad pionera es De Hogeweyk, una aldea de 1,5 hectáreas y 160 residentes que abrió en 2009, en Holanda. Comparada con hogares tradicionales, sus habitantes son más activos, autónomos y necesitan menos fármacos.

La fórmula se está multiplicando en otros países. "Los hogares tradicionales empiezan a ser centros comunitarios. Nosotros lo estamos haciendo en España, Inglaterra, Australia y Nueva Zelandia, donde además estamos trabajando para que los residentes se inserten y conecten con la comunidad y que las aldeas abran sus puertas como centros diurnos de atención", dice Stokes.

"Esto -concluye- es el futuro".

Link directo: http://www.elmercurio.com/